Esta vivienda comprende gran parte de los principios de diseño de Arquitectura abierta: criterios bioclimáticos, integración con el entorno y optimización de espacios.













La vivienda para el Sr. y la Sra. Hofmann se localiza en una urbanización de Ibiza que se asoma al mar desde lo alto de un acantilado. Esto implica que la vivienda se encuentra muy expuesta a los vientos, además de los condicionantes climáticos propios de la región, cuyos rasgos más acuciantes son el calor húmedo del verano y la salinidad del ambiente. Esto último se contrarrestó con materiales muy resistentes, como piedra extraída directamente de la excavación del solar, pavimentos cerámicos de alta resistencia (de aspecto rústico), monocapa color arena en exteriores y madera de iroco tratada en las carpinterías. La vegetación exterior también se eligió por su resistencia a la salinidad.
Para contrarrestar los vientos y el clima extremo del verano, se optó por una tipología sacada de la arquitectura vernácula ibicenca: la “casa patio”, pero adaptada para obtener el máximo rendimiento del paisaje. Se mantuvo el concepto de gruesos muros para mantener el frescor interior del verano, aunque se sustituyeron los vanos pequeños por amplios ventanales con sus correspondientes protecciones solares y triple vidrio. También se sustituyó el tradicional encalado exterior por un monocapa color arena para que no se note el teñido por el polvo de los vientos.
El patio se convierte en el principal elemento de la vivienda, cumpliendo múltiples funciones. En cuanto a distribución, se convierte en la estancia principal, tanto en verano durante todo el día, como en invierno en las horas centrales. A través de un porche que lo separa de la piscina, se disfruta de las magníficas vistas del mediterráneo, recortadas por la silueta de “es Vedrá”. En cuanto a comportamiento higrotérmico, el patio es el que se encarga principalmente de regular la vivienda:
En verano, éste se cubre con unas “velas” que evitan la incidencia del sol, pero permiten el paso tamizado del viento, que se transforma en suave brisa, además de aportar una imagen muy expresiva. Estas “velas” se extienden a una terraza estancial tipo “chill-out” situada en la cubierta. A través del porche, entra la brisa refrescada por el agua de la piscina que se sitúa delante de este. Al otro lado del patio, tenemos el vestíbulo exterior de acceso que se encarga de asegurar una buena ventilación cruzada. Unos grandes ventanales plegables, se encargan de que esa brisa penetre al interior de la vivienda, y unos ventanucos situados en las partes altas de las ventanas y puertas de cada estancia, permanente abiertos, aseguran la ventilación cruzada y continua de todas ellas. El reto, como en todos nuestros diseños, es que resulte innecesaria la instalación de climatización. En este caso se consiguió sin problemas.
En invierno, se invierte el comportamiento. Se cierra la comunicación entre el porche y el patio con una mampara de vidrio plegable sin perfilería, así se mantienen las vistas limpias pero se corta la entrada del viento. Se retiran las “velas”, dejando entrar el sol hasta prácticamente el fondo del salón y toda la galería, dada la orientación al sur de la “L” que conforma el cuerpo principal de la vivienda. De esta manera, se evitan los vientos y, por efecto invernadero apoyado por la gran inercia térmica de los materiales (pavimentos cerámicos), se consigue un confort tal que apenas es necesario encender la calefacción incluso en los meses más fríos.
Una característica de nuestros diseños es la potente relación entre el interior y el exterior de la vivienda, que se piensan de manera conjunta. El resultado de esto es que existe una gran continuidad entre interior, jardín y paisaje. En este caso, tanto la piscina como el canal de agua situado al noroeste, tienen múltiples funciones, entre las cuales está la de reguladores higrotérmicos y, evidentemente, la estética. Para esta vivienda se pensó en la cubierta como una parte más del jardín, dotándola de una zona estancial con acceso directo desde el patio interior, a través de una escalera volada, y tratando el resto con cubierta vegetal que, además de ampliar los metros de jardín (que resultaban un poco justos en planta baja), también sirve de regulador higrotérmico. En cuanto al tratamiento de la jardinería, se optaron por especies resistentes a la salinidad y de cuidados mínimos, como palmáceas, olivos, cactus, cipreses, buganvillas, etc. tratando de minimizar las superficies de riego, que se realiza todo por goteo, y con cobertura que preserva la humedad (marmolina, granza y corteza de pino). Se dotó a la vivienda de un gran aljibe para recogida del agua de lluvias para el riego, resultando realmente efectivo a pesar de las pocas precipitaciones de la zona.